domingo, 24 de abril de 2005

Cuando Karl Doenitz estuvo en La Palma

El célebre marino alemán, comandante del crucero Emden, arribó a la capital palmera en noviembre de 1934


J.C.D.L.
S.C. de La Palma

Por espacio de casi veinte años, desde 1920 hasta 1939, las aguas del puerto de Santa Cruz de La Palma acogieron con cierta frecuencia la presencia de buques mercantes y de guerra de bandera alemana. En los primeros años de la década de los años veinte recalaron al resguardo del Risco de la Concepción los cruceros Berlín, Amazone y Nymphe.

Presente, en la memoria de muchos, la larga estadía de la brickbarca alemana Pamir, durante los años de la I Guerra Mundial, en que permaneció internada en aguas de La Palma hasta el final de la contienda.

En esta oportunidad vamos a referirnos a la presencia de dos buques singulares en la historia de la Marina del III Reich: Emden, en el que enarbolaba su insignia el capitán de fragata Karl Doenitz y Deutschland, que visitaron el puerto palmero a noviembre de 1934 y octubre de 1938, respectivamente. Dos fechas diferentes, además, en la historia contemporánea de la isla. En la primera, la II República se encontraba a mitad de camino de su periplo histórico y en la segunda, cuando en la Península se luchaba en guerra fratricida, el control político y social del archipiélago estaba en manos de las autoridades adictas al Alzamiento.

El 1 de octubre de 1934, el capitán de fragata Karl Doenitz, una de las figuras más destacadas de la Marina de Guerra de Alemania que alcanzó el grado de almirante, tomó el mando del crucero Emden y después de varios días de navegación por aguas del Báltico, el 10 de noviembre zarpó de Witemolhaven para realizar un largo e interesante periplo, en el que su primera recalada fue, precisamente, en la capital palmera.

"Nuestro primer puerto -escribe Doenitz- fue Santa Cruz de La Palma, en las Islas Canarias. Resultó adecuado tocar primeramente en un puerto pequeño, puesto que ello nos permitió poner en funcionamiento todo el servicio que correspondía a una visita en el extranjero. A los jóvenes miembros de la tripulación les pareció algo completamente extraordinario aquellas islas. Vi a un par de marineros absortos en tierra, ante un matorral: No querían creer que aquellos canarios saltaran allá de rama en rama -como entre nosotros los gorriones- sino que suponían al principio que se habían escapado de alguna jaula".

El 17 de noviembre de 1934, a las 10 de la mañana, el crucero Emden fondeó en aguas de Santa Cruz de La Palma, en su primera y única escala de cinco días de duración. La visita del buque de guerra alemán estuvo precedida de un alarde informativo de la prensa insular, que incluso publicó sus fotos e instó a las autoridades a que "con el debido tiempo se hagan los preparativos para los agasajos y excursiones que se le han de dispensar a los marinos alemanes".

El programa de festejos organizados en honor de la tripulación del Emden fue el siguiente:

Día 17, sábado.- A las nueve de la noche, verbena en la plaza de García Hernández.

Día 18, domingo.- A las tres de la tarde, luchada entre los equipos de Mazo y Breña Alta en el Parque de Recreo.

A las cinco de la tarde, baile en el Círculo de Instrucción y Recreo.

A las nueve de la noche, tocata por la banda del crucero Emden en la plaza de la República.

Día 19, lunes.- A las tres de la tarde, partida de "foot ball" entre el equipo del crucero Emden y el local Aridane F.C.

A las cinco de la tarde, vino de honor en el Excmo. Ayuntamiento, amenizado por la orquestina Broad Way.

A las nueve de la noche, baile popular en el Teatro Circo de Marte.

Día 20, martes.- A las nueve de la noche, verbena en la plaza de García Hernández.

Día 21, miércoles.- A las tres de la tarde, partido amistoso de "foot ball" entre el equipo del crucero Emden y el Mensajero.

A las nueve y media de la noche, baile en los salones del Círculo de Instrucción y Recreo.

A las doce se bailará el número de los Enanos.

Nota: Oportunamente se publicará en la prensa local los días y horas en los que el público podrá visitar el crucero Emden. Será muy probable que todos los actos de verbenas y bailes sean amenizados por la banda y orquesta del crucero Emden, en unión de la banda La Victoria y la orquestina Broad Way.

Dos días antes, el 15 de noviembre, a bordo del correo Ciudad de Melilla, llegó a Santa Cruz de La Palma el cónsul de Alemania en Santa Cruz de Tenerife, Jacob Ahlers, para asistir a los diferentes actos previstos con motivo de la escala del crucero Emden y "con igual fin llegó a bordo del trasmediterráneo" el jefe de la Woermann Linie en Las Palmas, señor Wogel.

La animación que despertó la presencia del Emden en La Palma fue impresionante.

La crónica de DIARIO DE AVISOS informa que "un éxito extraordinario constituyó el baile anunciado para la noche del 19 en el Circo de Marte. Desde las nueve hasta pasada la medianoche no cesó un momento la animación y los muchachos de a bordo y los de tierra hicieron honor incansablemente al selecto programa de bailes.

La orquesta del crucero Emden y la de Felipe López interpretaron selectas piezas, la mayor parte de las cuales tuvieron que ser repetidas por los insistentes aplausos de la concurrencia y nuestras muchachas suplían con amables sonrisas la dificultad de conversación con sus atentas parejas.

El señor comandante del buque y su séquito, la colonia alemana y nuestras autoridades, prestigiaron la fiesta con su presencia. En resumen, una noche deliciosa que hará soñar a más de una muchacha y que seguramente alegrará quizás más de una vez la tediosa guardia en lejanas tierras de algún guardiamarina".

Ese mismo día, en el Ayuntamiento de la capital palmera -era su alcalde Manuel Sánchez Rodríguez-, se había celebrado una recepción en la que Karl Doenitz, en castellano, agradeció la hospitalidad de La Palma y los agasajos recibidos por toda la dotación del buque a su mando e hizo votos por la prosperidad de la Isla. La reunión estuvo amenizada por la orquestina Broad Way, que interpretó selectas obras de su repertorio.

El día 18, invitados por el vicecónsul de Alemania en La Palma, José A. Cabrera Martín, Doenitz y otros oficiales visitaron los pueblos del Sur de La Palma y el valle de Aridane, "haciendo grandes elogios de los panoramas de nuestras incomparables campiñas". Los guardiamarinas francos de servicio salieron en excursión por las Breñas, Mazo y Fuencaliente, "retornando por la noche gratamente impresionados de las visitas panorámicas de nuestros deliciosos campos".

Sin embargo, muchos de los actos previstos en el programa fueron suspendidos como consecuencia de un accidente que costó la vida a uno de los tripulantes del crucero Emden y que recibió sepultura en el cementerio de Santa Cruz de La Palma. El comercio cerró sus puertas y el sepelio constituyó una notable manifestación de duelo.

El día 22, el crucero Emden se hizo de nuevo a la mar y el capitán de fragata Doenitz envió un telegrama al vicecónsul de Alemania en Santa Cruz de La Palma, en que decía: "A usted, a las autoridades y a los habitantes de La Palma, mis más expresivas gracias por la excelente acogida. Comandante Emden".

Desde Santa Cruz de La Palma, el crucero Emden hizo viaje a Luanda, Ciudad del Cabo, East London, Porto Amelia, Mombasa, las islas Seychelles, Trincomali -en la isla de Ceylán-, Cochín y, por el Mar Rojo y el canal de Suez, recaló en Alejandría.

Luego siguió en demanda de Cartagena y el 25 de abril de 1936, "exactamente a las nueve de la mañana -escribe Juan A. Padrón Albornoz-, el buque al mando de Karl Doenitz disparaba las salvas de ordenanza frente a la bocana del puerto de Santa Cruz de Tenerife. Estas fueron contestadas por la batería de saludos del fuerte de Almeida y, poco después, con férreo estrépito de cadenas escapando por los escobenes, el Emden dio fondo frente a la playa de San Antonio".

Amarrado a una boya, el crucero Emden -y, con él, Karl Doenitz- permaneció en Santa Cruz de Tenerife hasta el 8 de mayo, en que el buque continuó el viaje a las Azores y Vigo, donde coincidió con el crucero Karlsruhe.

Doenitz aceptó en los días finales de la Segunda Guerra la jefatura de su nación y, con ella, la herencia más dramática: el papel de protagonista de una derrota en la guerra que casi habían ganado los hombres de sus flotillas de los temibles submarinos.

La escala del Deutschland
Otro de los acontecimientos históricos del puerto palmero fue la visita del crucero alemán Deutschland, uno de los buques de guerra emblemáticos del III Reich, que visitó Santa Cruz de La Palma el 11 de octubre de 1938. DIARIO DE AVISOS invitaba a la población a respaldar su presencia: "Palmeros, durante tres días, los invictos marinos alemanes serán huéspedes de honor".

Con la escolta de los submarinos U27 y U30, el crucero alemán fondeó a la sombra del Risco de La Concepción y al día siguiente coincidió con el frutero Santa Cruz, uno de los nuevos buques emblemáticos de la compañía OPDR y que habría de tener un singular protagonismo durante la Segunda Guerra Mundial como buque auxiliar corsario con el nombre de Thor.

Las autoridades de La Palma pusieron especial empeño en atender a los marinos alemanes. Las buenas relaciones del Gobierno de Franco y el de Adolf Hitler por la ayuda de la guerra civil era uno de los puntos incidentes. Y en la memoria de La Palma aún estaba reciente el recuerdo de Karl Doenitz y también se recordaba la larga estadía de la Pamir.

La dotación del acorazado Deutschland visitó Mazo y Fuencaliente y de vuelta a la capital fueron obsequiados en el atrio del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma con un lunch, engalanado con banderas españolas y alemanas y gran profusión de plantas y flores. En los salones del Nuevo Club fue ofrecido un té a los oficiales y, a continuación, se celebró un animado baile "al que concurrieron distinguidas señoritas de esta localidad, muchas luciendo los trajes típicos del país, presentando los elegantes salones de la citada Sociedad un deslumbrador aspecto".

Por la noche y en el Gran Hotel Florida, el presidente del Cabildo Insular, José López y Martín-Romero, ofreció un banquete de gala al comandante y oficiales del acorazado Deutschland. Luis Cobiella Zaera hizo el ofrecimiento en sentida glosa patriótica y del mismo modo se expresó el comandante del buque, J. Marshall, discursos que fueron traducidos al alemán y castellano, respectivamente, por Álvaro Antonio Morales.

Todos los comensales y otros invitados se trasladaron a continuación a la plaza de España, en la que se celebró un festival amenizado por las bandas de música del acorazado Deutschland y "La Victoria". "La fiesta terminó a altas horas de la noche, con la interpretación por ambas bandas de los himnos nacionales, que fueron oídos por la ingente concurrencia, brazo en alto, con la más grande reverencia".

Al día siguiente, 12, el mando y los oficiales del buque fueron invitados por el vicecónsul de Alemania en La Palma, José E. Cabrera González, a una excursión hasta La Cumbrecita, desde donde admiraron la Caldera de Taburiente y las campiñas del valle de Aridane. En el Ayuntamiento de El Paso fueron obsequiados con pastas y vinos y de regreso a la capital, el vicecónsul agasajó al mando del buque en su casa. A media tarde, el acorazado alemán abandonó el puerto palmero y pasó a formar parte de la historia marinera de la Isla.

No hay comentarios: