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domingo, 25 de noviembre de 2007

Tijarafe en el siglo XIX

Distante siete leguas de la capital insular, Tijarafe está situado "en una alegre y risueña campiña bastante elevada sobre el nivel del mar, y cuyo acceso es difícil y penoso". Así se expresa el Diccionario Geográfico-Estadístico-Historia de España y sus Posesiones de Ultramar, de Pascual Madoz, publicado en 1850, al referirse a este término municipal del noroeste palmero, en el que "reina principalmente el aire N en el invierno, lo cual hace a su clima frío durante dicha estación; si bien es templado y saludable, no padeciéndose otras enfermedades que las estacionales".

A mediados del siglo XIX tenía 590 casas, de las que 400 "forman una plaza donde está la iglesia y algunas calles desempedradas, y las restantes se hallan diseminadas en los pagos Tijarafe, Aguatar [Aguatavar] y Tinixara". Tenía una escuela particular pagada por los padres "de los 40 ó 50 niños que la frecuentan", cuyo maestro percibía un salario de 1.500 reales anuales.

"La poca agua que se halla en este pueblo y sus inmediaciones se seca en el verano, y para el consumo de sus habitantes tienen que proveerse del barranco de las Angustias, distante legua y media de la parroquia", puesta bajo la advocación de Nuestra Señora de Candelaria, que "es de entrada y está servida por un párroco y sacristán, habiendo una ermita en el término llamada San José [El Jesús]".

Después de explicar los linderos del municipio -"al Norte con la jurisdicción de Puntagorda; Este, con la montaña o Caldera de Taburiente, sur con Los Llanos y Oeste con el mar", explica que "poco antes de llegar al pueblo hay un barranco muy profundo llamado haradado [Jurado], que impediría el paso si la misma naturaleza no hubiese formado como el arco de un puente en la peña viva, que tendrá sobre cuatro varas de grueso, por cuyo punto se pasa en el invierno ysuele llevar agua".

El terreno, de secano y parte volcánico, "en general es de buena calidad; habiendo en el vallecito donde está situado el pueblo, árboles frutales como perales, manzanos, duraznos, etc". Las comunicaciones con la capital de la isla se hacían por un camino real "en cuesta, pendiente y sumamente agrio, es más bien una vereda angosta en forma de caracol y de muy mal piso. En el medio del camino se encuentra el renombrado Time, risco de volcán ennegrecido y tan peinado que parece una muralla, y no obstante y ser camino de pájaros se sube a caballo".

La correspondencia se recibía de la capital de la isla "por balijero" y por entonces Tijarafe contaba con una población de 594 vecinos, que sumaban 2.216 habitantes. Producía abundante trigo, cebada, legumbres, frutas y vides; "se cría un poco de ganado lanar y mucho cabrío, con alguno de cerda, y hay caza de conejos, perdices y palomas". La agricultura era la principal riqueza de la población y "algunos telares para tejer lienzos caseros del uso de sus habitantes".

El Diccionario Geográfico-Estadístico-Historia de España y sus Posesiones de Ultramar, editado por Pascual Madoz Ibáñez en 16 volúmenes entre 1845 y 1850, es una obra gigantesca a la que su autor dedicó casi 16 años de trabajo. Para llevar a cabo tan ingente trabajo, contó con la colaboración de más de mil colaboradores y veinte corresponsales. Recoge miles de voces ordenadas alfabéticamente.

En 1986, de la mano del profesor universitario Ramón Pérez González, se publicó en edición facsímil el tomo dedicado a Canarias, para lo cual se revisaron las 11.688 páginas de que consta el original, con la finalidad de seleccionar y entresacar las voces referidas al archipiélago canario, dispuestas también por orden alfabético, con la finalidad de facilitar la consulta de materiales dispersos en el conjunto de los volúmenes originales.

En el siglo XIX y referido a Canarias, además del Diccionario de Madoz, existen otras tres obras de este tipo: Estadística de las Islas Canarias 1793-1806, de Francisco Escolar y Serrano; Diccionario Geográfico-Estadístico de España y Portugal, de Sebastián Miñano, del que el profesor Pérez González extrajo y publicó en 1982 las voces correspondientes a Canarias: y el Diccionario Estadístico-Administrativo de las Islas Canarias, de Pedro Olive.

Madoz logró ver publicado un mastodóntico proyecto -en Canarias contó con la colaboración del conde de la Vega Grande, León y Xuárez de la Guardia y, probablemente, de Francisco María de León, entre otros muchos-, logrando así un cuadro muy apreciable de la sociedad canaria del siglo XIX.

¿Quién era Pascual Madoz? Nuestro personaje nació en Pamplona el 17 de mayo de 1806. Estudió en el colegio de los padres escolapios en Barbastro y Derecho en la Universidad de Zaragoza. De ideales liberales desde su juventud, combatió por la libertad como soldado y como político. En 1823, acorde con el sentimiento patriótico que se vivía entonces, participó en la defensa de Zaragoza y estuvo preso durante una temporada en el castillo de Monzón.

Debido a los sucesos políticos de la época, tuvo que refugiarse en Francia, curiosamente en el país de los enemigos a los que había combatido. Durante su estancia forzosa, acaecida entre 1830 y 1832, en París y en Tours, se dedicó al estudio de la geografía y la estadística, combinación que, como señala el profesor Pérez González, corresponde al criterio de las primeras etapas del desarrollo de la Geografía, "orientada hacia una tendencia enciclopédica de recopilación exhaustiva de información acerca de países y continentes que dio origen a grandes diccionarios en los que, con frecuencia, se asociaba la Geografía con la Estadística, cuya misión era enriquecer la descripción geográfica con datos estadísticos".

Madoz regresó a España después de la amnistía decretada por la reina María Cristina y se estableció en Barcelona, donde, a comienzos de 1883, estaba al frente del proyecto editorial del Diccionario geográfico universal (1829-1834), del que se hizo cargo a partir de la letra R.

Licenciado en Derecho en 1834, a mediados de dicho año promovía la edición del Diccionario geográfico de España, que lograría ver culminado en 1850. Un año después del inicio del ejercicio de la abogacía, tradujo y publicó la obra de Alex Moreau de Jonnes, titulada Estadística de España: territorio, población, agricultura, minas, industria, comercio, navegación, colonias, hacienda, ejército, justicia e instrucción pública (1835) y una Reseña sobre el clero español y examen de la naturaleza de los bienes eclesiásticos.

Después de una etapa en la que dirigió el periódico opositor El Catalán y también ejerció de juez de primera instancia persiguiendo a los carlistas, obtuvo escaño en las Cortes por la provincia de Lérida. En 1840 apareció publicada en Madrid su Colección universal de causas célebres. En 1843 estaba el frente de la coalición con la que algunos progresistas hicieron oposición a Espartero, aunque por tal propósito acabó en prisión. Se cuenta que él mismo hizo su defensa y la de sus compañeros tachados de bandidos. Puesto en libertad, emprendió de nuevo el camino del exilio, de donde regresó para publicar su Diccionario Geográfico de España, cuyos trabajos tenía bastante adelantados, obra gigantesca que pone de manifiesto su carácter emprendedor, constante y tenaz, para lo que montó su propia imprenta. El primer volumen se publicó en Madrid en 1845 y el último en 1850.

Tras la revolución de 1854 fue nombrado gobernador de Barcelona, provincia que le resultaba especialmente atractiva. Después volvió a su escaño de diputado, presidió las Cortes, y en enero de 1855 fue nombrado ministro de Hacienda, correspondiéndole la presentación del famoso proyecto de ley de Desamortización, que consiguió aprobar, a pesar de la contundente oposición del clero católico, que veía lesionados los privilegios reconocidos a la Iglesia por el Concordato de 1851. La ley fue sancionada el 1 de mayo de 1855 y mes después presentó la dimisión. De nuevo en la oposición, poco después emprendió otra vez el camino del exilio.

Al producirse la revolución de 1868 -conocida como "La Gloriosa"- regresó para ocupar el cargo de gobernador de Madrid, al que renunció poco después. Su papel estaba en la oposición. Después de votar la candidatura del duque de Aosta para la vacante al trono de España, Madoz formó parte de la legación enviada a Florencia para ofrecerle la corona, pero cuando se encontraba en Génova le sobrevino la muerte, el 13 de diciembre de 1870, a la edad de 64 años.

En 1888, cuando el viajero inglés Charles Edwardes visitó La Palma, el pueblo de Tijarafe tenía 2.308 habitantes. Por entonces, hacía poco más de 75 años que había nacido como municipio, el 19 de agosto de 1812, de acuerdo con lo establecido en el artículo 310 de la Constitución de Cádiz, que había sido promulgada el 19 de marzo del citado año.

"A mitad de camino entre Tricias y Los Llanos, nuestro destino, llegamos a la villa de Candelaria -escribe Edwardes-, lugar que nos causó una gran decepción. Habíamos retrasado el desayuno cuatro horas, esperando comerlo allí. Sin embargo, todo el pueblo reunido no pudo ofrecernos, sino con dificultad y tras una agotadora hora, más que un cesto de huevos, un poco de pan y un vino intragable. El sacristán de la iglesia, el alcalde y otros cuantos, formaron tal lío en torno nuestro que, en el estado hambriento y acalorado en que nos hallábamos, nos resultó cruel y molesto. Ignorantes de si íbamos a ayunar o a ser alimentados, fuimos llevamos para adelante y para atrás, entre la iglesia y una oscura habitación que se nos había ofrecido. Afortunadamente, teníamos nueces e higos en nuestras alforjas, ya que los hombres no habían sentido ningún reparo en coger y guardar toda la fruta que la buena samaritana nos había enviado la tarde anterior en el bosque".

El inglés, poco considerado, dice que la iglesia de Candelaria "fue construida para una congregación más numerosa que la que la triste villa pueda ahora reunir en su pavimento fracturado y desvencijados asientos. El retablo tampoco tiene igual en La Palma en cuanto a lo florido de su adorno (...). Sobre estas imágenes cuelgan pinturas, burdas desde luego, aunque sugerentes. La más tétrica de todas representa una inmensa ventana negra, pintada sobre la pared norte del presbiterio, simétrica a otra ventana real en la pared opuesta. El exterior del lado norte de esta tosca y antigua iglesia está decorado con un fresco que muestra un sol radiante, y cuyo artista dotó de nariz, ojos y boca. Del mismo modo, el lado oeste exhibe una ruda torre pintada al fresco. No cabía esperar del sacristán una explicación acerca de semejantes alegorías. Llevaban allí mucho tiempo, dijo él, descargando de esta manera su responsabilidad sobre sus antecesores".

"Este es un distrito considerado muy pobre, aunque nuestros amigos, tanto legos como eclesiásticos, lograron reunir veinte y cinco huevos duros para satisfacer el apetito de un par de hombres. Seis peniques ’a beneficio de la iglesia’ casi empañan con lágrimas de gratitud los ojos del fornido sacristán al aceptarlos. Aunque las gallinas abundaban, las monedas no hay duda que escaseaban en Candelaria".

Bien distinta es la apreciación que nos traslada el cronista palmero Juan B. Lorenzo, cuando escribe, refiriéndose a El Time: "Al acercarse al borde de esta eminencia viniendo de Tijarafe hacia Los Llanos, se presenta de improviso una vista tan sorprendente, como es muy probable que no haya otra semejante en el archipiélago canario. De una sola mirada se abarcan, a vista de pájaro, los pintorescos pagos de Tazacorte y Argual con sus extensas llanuras; la villa de Los Llanos y su población arruada; la villa de El Paso, Las Manchas, Tacande, La Caldera, que a la vez que sorprende agradablemente la vista de un paisaje tan extenso, variado y pintoresco, aterra por la elevación en que se encuentra el que lo contempla".

Hasta la construcción de la carretera comarcal, para descender a la loma de Amagar y desde allí al barranco de Las Angustias, y viceversa, había que cruzar 73 vueltas, algunas de ellas de bastante pendiente, siendo la única vía de comunicación terrestre entre la entonces villa de Los Llanos y el pueblo de Tijarafe. En este paraje nació la célebre leyenda de la luz de El Time. La otra opción posible era por los caminos de herradura de la cumbre y también por mar, a través del Porís de Candelaria y remontando el acantilado a pie o a lomos de bestias por el viejo camino real.

domingo, 20 de noviembre de 2005

Una apuesta por el patrimonio histórico

Juan Carlos Díaz Lorenzo
Tijarafe


El programa europeo PRODER, en su convocatoria correspondiente al año 2005, ha aprobado una partida económica de 187.689 euros para ejecutar cuatro proyectos referidos a la línea de rehabilitación patrimonial del municipio. En concreto, los expedientes se refieren a la restauración del retablo de la ermita del Buen Jesús, situada en el pago del mismo nombre, con un presupuesto de 33.055,67 euros y una subvención de 16.527,84 euros. Dicho proyecto, señala el concejal de Patrimonio, Turismo y Medio Ambiente de Tijarafe, Marcos Lorenzo Martín, "ha sido el que ha alcanzado una mayor puntuación en toda Canarias".

A continuación figura la adecuación del entorno de la iglesia de Nuestra Señora de Candelaria, con un presupuesto total de 97.061,98 euros y una subvención de 48.530,99 euros, así como la rehabilitación de la plaza, que tiene un presupuesto de 137.682,19 euros y una subvención de 68.841,10 euros; y, finalmente, la rehabilitación y adecuación de la antigua casa consistorial, en la que se ubicarán, en su parte alta, las dependencias de la biblioteca municipal y en su parte baja el futuro museo etnográfico "José Luis Lorenzo Barreto", con un presupuesto total de 107.579,60 euros y una subvención de 53.789,80 euros, respectivamente.

Esta interesante iniciativa del Ayuntamiento de Tijarafe demuestra, una vez más, el interés que tiene la corporación local por la conservación de su patrimonio, acreditado a lo largo de los últimos años en diversas actuaciones, así como en exitosas gestiones ante los organismos competentes del Gobierno de Canarias, como a nivel europeo, en el caso que nos ocupa.

De las actuaciones previstas, revisten especial importancia las referidas al entorno y la plaza de la iglesia de Nuestra Señora de Candelaria, que remonta sus orígenes al siglo XVI y figura entre las primeras fábricas religiosas de la isla. En su interior se encuentra uno de los mejores retablos del barroco en Canarias, atribuido, según algunos autores, a la figura de Antonio de Orbarán y ejecutado en el siglo XVII.

La ermita de El Jesús, situada en el barrio de su mismo nombre, está ubicada en un promontorio junto al margen izquierdo del barranco del Jurado, en un magnífico escenario natural desde el que se domina una panorámica excepcional. A la misma se accede por un desvío situado a unos 300 metros de la carretera general, en la intersección con la vía que comunica El Jesús con la costa de La Punta.

La fábrica, construida a partir de la segunda mitad del siglo XVI, tiene la advocación del Dulcísimo Nombre del Buen Jesús, colocándose en el interior, desde 1584, las imágenes del Niño Jesús y de Nuestra Señora de la Consolación. El inmueble está constituido por una nave rectangular, con una puerta de entrada orientada hacia poniente, a la que se adosa por la derecha otro pequeño edificio rectangular que sirve de sacristía.

La ermita carece de ventanas y por tanto de iluminación natural, salvo la que entra por la puerta principal. No posee coro, ni balcón sobre la puerta de entrada, como suele ser característico de este tipo de edificaciones en La Palma, y lleva una cubierta a cuatro aguas con sencillos adornos de canes, lacería, etc.. Sobre la puerta de entrada existe una pequeña espadaña con una campana. Esta edificación, sencilla pero sobria, deja traslucir el carácter humilde y pobre de los habitantes que antaño poblaban este barrio que tomó el nombre de su benefactor.

Según señala Antonio Pérez en su libro "La historia de Tijarafe", en 1949 se arregló el altar de la ermita, agregándole un tercer nicho a los dos existentes y, al mismo tiempo, se albeó en su exterior y se pintó la puerta. En 1950 se hizo una colecta entre los tijaraferos residentes en la capital de Venezuela para pintar la iglesia por dentro. De la recogida del dinero -unos 185 bolívares, casi 2.700 pesetas al cambio de la época- se encargó el paisano Leonardo Rodríguez Cruz, gracias a las aportaciones de una veintena de donantes, entre ellos uno de Tazacorte y otro de Garafía.

Con el paso de los años, el inmueble había sufrido una situación de deterioro progresivo, que culminó en diciembre de 1992 con el colapso de su techumbre, debido a las intensas lluvias registradas en ese año. El desplome propició la casi total destrucción de su retablo de reminiscencias barrocas, que data de fines del siglo XVII o principios del XVIII. En 1994, la pequeña ermita fue declarada Bien de Interés Cultural.

En el año 1996 se terminaron las obras de restauración del techo del templo, por lo que con el proyecto ahora aprobado pretende acometer la rehabilitación de la estructura del retablo, integrando en el mismo aquellas piezas susceptibles de ser aprovechadas cuando finalice el proceso de restauración.


Entorno de la iglesia

El segundo proyecto aprobado por el PRODER se refiere a la mejora del entorno de la iglesia de Nuestra Señora de Candelaria y la rehabilitación del antiguo camino real, incluido dentro del entorno afectado por la declaración de Bien de Interés Cultural con categoría de monumento a favor de la iglesia de Nuestra Señora de Candelaria (decreto 77/1996).

El camino real se compone de un antiguo empedrado que se ha ido deteriorando con el paso del tiempo. El tramo que se conserva mantiene su concepción y trazado originales y constituye, por sí mismo, una parte importante del patrimonio de Tijarafe. En la actualidad, comunica la plaza de la iglesia con la elegante y airosa espadaña de cantería y el camino de El Lomo.

Los huertos ubicados al sur del camino se encuentran en la actualidad desatendidos y afectan negativamente al paisaje, y en definitiva, al entorno de la iglesia. Dichos huertos se desarrollan en dos niveles separados por un pequeño muro de mampostería. En el nivel superior se encuentra un antiguo aljibe de piedra con cerramiento de madera de tea, también en mal estado de conservación.

"Se trata, por tanto -señala Marcos Lorenzo- de restaurar y recuperar las condiciones tipológicas originarias, adaptándolas a las necesidades actuales. La actuación en el camino conseguirá mejorar su morfología permitiendo su cómoda utilización. Al recuperar los huertos y permitir el acceso desde el camino real, y por lo tanto, desde la plaza de Nuestra Señora de Candelaria, se conseguirá un conjunto plenamente integrado en el entorno, obteniendo así un rincón de asueto y contemplación paisajística digno del ámbito en el que se encuentra".

El conjunto a rehabilitar previsto en este proyecto se convierte en un espacio único donde se puede apreciar la confluencia del patrimonio arquitectónico eclesiástico con el patrimonio arquitectónico rural y etnográfico. "Esta circunstancia hace que este enclave, una vez rehabilitado convenientemente, pueda convertirse en seña de identidad para los vecinos y un punto de referencia para el turista que acude a Tijarafe buscando la tranquilidad, la esencia de la vida rural y el respeto al medio ambiente", puntualiza el concejal de Patrimonio.

El proyecto de rehabilitación de la plaza de la Iglesia de Nuestra Señora de Candelaria está incluido, asimismo, en la citada declaración de Bien de Interés Cultural. La plaza ha sufrido a lo largo de los años numerosas intervenciones, siendo la más reciente la actuación en su extremo norte, tendente a la eliminación de barreras arquitectónicas, tanto desde su acceso por la calle General Franco, como desde la plaza al propio templo, en este caso mediante una rampa situada en su fachada sur.

En la actualidad se plantea la necesidad de mejorar la accesibilidad al entorno de la plaza, para lo que se propone la remodelación de una rampa existente por el extremo sur, en su confluencia con la calle Primo de Rivera. Otra de las obras previstas consistirá en la impermeabilización de la losa de hormigón armado que conforma parte de la superficie de la plaza, para lo cual será preciso levantar el pavimento existente, que posteriormente será repuesto de manera uniforme en todo el conjunto.

Las obras de reforma concluirán con la sustitución de las actuales escalinatas de acceso sur y norte a la plaza, actualmente de hormigón fratasado (muy deslizantes), por peldaños de piedra natural abujardada de la isla, solución que también se propone para los actuales bancos de obra.

"Con todo ello -explica Marcos Lorenzo- se pretende habilitar este espacio público de un modo acorde con el rico entorno patrimonial que lo rodea, dignificándolo mediante la rehabilitación de sus áreas más deterioradas por el paso de los años. Pero la importancia de este lugar va más allá de su valor patrimonial, siendo imposible obviar el importante rol social que dicho espacio desempeña como eje vertebrador de buena parte de los eventos que congregan a los vecinos de Tijarafe y a sus visitantes".


Casas consistoriales

En 1870 se iniciaron las obras para la construcción de la casa consistorial de Tijarafe, siendo alcalde del municipio Basilio Galván y que habrían de prolongarse hasta finales del siglo XIX. El edificio ha sufrido, no obstante, numerosas modificaciones a lo largo del siglo XX.

El inmueble sobre el que se pretende actuar forma parte del catálogo de elementos protegidos del Plan Especial de Protección denominado "entorno de la iglesia de Nuestra Señora de Candelaria". El tipo de edificación responde a la arquitectura doméstica, típico de las casas de los núcleos urbanos de aquella época, con una fachada que se proyecta según los cánones del regionalismo ecléctico.

El proyecto planteado pretende la rehabilitación y adecuación de la edificación que hasta hace poco tiempo era la sede de las dependencias municipales, en la actualidad ubicadas en el nuevo edificio construido junto a la carretera general, frente a la plaza de la Paz. También se ha previsto su adaptación para permitir el acceso a personas de movilidad reducida. Mediante la rehabilitación de la antigua casa consistorial se obtendrá un edificio preparado para albergar nuevos usos socioculturales, concretamente las dependencias de la biblioteca municipal en su planta alta y el futuro museo etnográfico "José Luis Lorenzo" en la planta baja.

Cuando haya concluido su rehabilitación, esta edificación -que durante más de cien años ha cumplido una importante labor social-, seguirá manteniendo la función de espacio público para la que fue concebida, al servicio de sus ciudadanos, cambiando únicamente su uso, sin que ello suponga pérdida alguna de innegable peso histórico y patrimonial.

domingo, 10 de abril de 2005

Por los viejos caminos de Tijarafe


Los cronistas del siglo XIX constatan la pobreza de la comarca debido a las sequías que arruinaban las cosechas


Juan Carlos Díaz Lorenzo
Tijarafe

El territorio de Tijarafe, situado en el Noroeste de La Palma, presenta una forma de pendiente en descenso, modificada por los cortes de los barrancos que jalonan su recorrido. La trayectoria se suaviza entre los 400 y 800 metros de altitud -el centro del pueblo, por ejemplo, está a 671 metros-, que es la franja donde se asienta la mayoría de la población, aunque con una distribución irregular.

La parte costera corresponde a una sucesión de tablados, que acaban cortados a plomo en su tramo final en un imponente acantilado de unos 200 metros de altura.

Por encontrarse situado a sotavento del alisio, Tijarafe posee las características de un espacio geográfico soleado y árido. Las lluvias, por lo común, suelen ser escasas -excepción hecha en el pasado invierno-, hasta el extremo de que, en otro tiempo, cuando se producían sequías prolongadas, se hacía bastante difícil la supervivencia de la población, así como de sus cosechas y ganados, viéndose obligados a buscar otros lugares donde sobrevivir.

Lo expresa claramente el cronista palmero Juan B. Lorenzo en su libro "Noticias para la historia de La Palma", cuando escribe, refiriéndose a Tijarafe, que "esta es la jurisdicción más pobre de toda la isla, porque la mayor parte de sus terrenos pertenece a los vecinos de la ciudad, y de otros pueblos, y los naturales sólo son arrendatarios o aparceros. La escasez de lluvias que con frecuencia se experimenta en este pueblo hace que sus moradores lleven una vida precaria, pues no solamente no pueden atender a sus necesidades, sino ni aún satisfacer las rentas a los dueños de sus terrenos. La clase de éstos es de la mejor para el cultivo de cereales".

Los lomos que se encuentran entre los principales barrancos han servido para dividir al municipio en asentamientos de población, por los que discurrían los viejos caminos reales, entre los que se citan: Tinizara, entre los barrancos de Garome y La Baranda, con un núcleo diseminado en torno a los 800 metros de altitud y rodeado de esbeltos pinos. En el Llano de la Leña, localizado en la zona alta, se encuentran cultivos de viña, almendros y diversos frutales, mientras que en medianías abundan cereales y frutales.

Aguatavar, localizado entre los barrancos de La Baranda y La Caldereta, está disperso entre laderas de bancales y viñedos y sus casas se reparten entre los 400 y 850 metros de altitud. Aquí, los lomos y los barrancos tienen una gran pendiente. En la montaña de Los Riveroles se encuentra la mayor concentración de bodegas excavadas en la roca de la isla, donde se degusta la larga tradición vinícola con unos caldos de sabor ateado.

El barranco de La Baranda, por ejemplo, ha excavado el terreno de tal forma que ha formado unos riscos impresionantes a ambas márgenes. El barranco de La Caldereta se abre desde la Cumbre, en las cercanías del Roque Palmero y su tramo profundo comienza en el lugar llamado Caboco de la Traviesa y termina en una gran escotadura, conocida como Cueva Grande. En la zona de medianías se encuentran los lomos de Bellido, Las Breveras, La Castellana y Las Cruces.

El principal núcleo de población, Tijarafe -llamado también Candelaria, debido a la advocación de la iglesia parroquial- está situado entre los barrancos de La Caldereta y Jurado. En su parte alta tiene una pendiente considerable que está cubierta de pinares. El barranco Jurado nace al pie del Roque Palmero, situado a 2.316 metros de altura. En el lugar conocido como Lomo Atravesado se forma una especie de caldera en la que coinciden otros barrancos, siendo los más importantes Jieque, Trajucade y, más abajo, El Tranzo. En su unión con Jieque, el barranco Jurado forma un impresionante cañón y debe su nombre a un arco que existió en la margen izquierda, bajo el cual cruzaba el camino real y que se desplomó hace unos años.

Patrimonio de Tijarafe
El pueblo de Tijarafe está situado sobre un lomo estrecho y en acusada pendiente. De su patrimonio destaca la iglesia de Nuestra Señora de Candelaria, considerado entre los primeros templos construidos en la Isla. En el solar que ocupa se construyó en 1530 una ermita que se reedificó entre 1568 y 1574. En 1588 se erigió en parroquia, si bien los trabajos de importancia se realizaron a partir del siglo XVII.

En 1614 comenzó el alargamiento de la nave y la fábrica del presbiterio, así como el levantamiento del arco toral. El 24 de mayo de 1660, el rey Felipe IV concedió el rango de beneficio, siendo desde entonces el noveno en antigüedad de la Isla, contando con los tres existentes en la capital insular.

Corría el año de 1678 cuando se decidió la construcción de un nuevo campanario que sustituyera al anterior de madera, que amenazaba ruina. La obra, con un coste de 1.300 reales, sería sufragada con la venta de 123 fanegas de trigo procedente de los tributos públicos depositados en los pósitos de Aguatavar y La Punta, contando para ello con el beneplácito del Cabildo.

La elegante y airosa espadaña de la iglesia parroquial, en cuya cabecera está situada, tiene un encanto especial. Su construcción se inició en 1686 y para ello se empleó piedra de cal traída a lomos de bestias desde el porís de Candelaria y sillares de piedra de la Cumbre. La obra se completó en 1690, con la construcción de un corredor y la escalera de acceso hechos en madera.

A partir de 1701 se realizaron nuevas obras de ampliación de la iglesia, que adquirió planta de cruz latina, con la construcción de una capilla en el lado del Evangelio. El trazado del templo está consolidado en su configuración actual desde los primeros años del siglo XVIII. En su exterior sobresalen las masas cúbicas de los distintos espacios y la cubierta de teja, que le da el aspecto atractivo de la arquitectura regional. Desde 1996 tiene la declaración de Bien de Interés Cultural.

El tesoro más importante de la iglesia es el monumental retablo de cinco calles ubicado en la cabecera de la capilla mayor. Es uno de los ejemplos más importantes del barroco en Canarias y se le atribuye al escultor Antonio de Orbarán, de quien se tiene constancia de su presencia en la Isla desde 1626.

La obra debió finalizar en 1633, año en el que su autor aparece en Tenerife. La riqueza cromática de los óleos se entremezclan con las imágenes de los doce apóstoles que acompañan a la talla flamenca de Nuestra Señora de Candelaria. El citado retablo fue restaurado entre 1992 y 1997 por la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Canarias, de forma que hoy luce todo su esplendor.

Sin embargo, el eminente catedrático palmero Leoncio Afonso se lamenta de que la antigua casa parroquial, un magnífico y raro ejemplo en Canarias de arquitectura tirolesa, con la planta baja de piedra y la alta completamente de madera, fuera destruida para la ampliación de la plaza, y lo mismo ocurrió con otros dos ejemplares que existían en el municipio.

El conjunto arquitectónico se complementa con una serie de casas de una o dos plantas distribuidas en tres calles empedradas, tranquilas y silenciosas, que conforman el conjunto histórico del municipio. Entre estas edificaciones destaca la casa del maestro, que fue la primera escuela pública del municipio, distribuida en torno a un patio interior, que es la sede del Centro Etnográfico de Tijarafe.

Charles Edwardes
En 1888, cuando el viajero inglés Charles Edwardes visitó La Palma, el pueblo de Tijarafe tenía 2.308 habitantes. Por entonces, hacía poco más de 75 años que había nacido como municipio, el 19 de agosto de 1812, de acuerdo con lo previsto en el artículo 310 de la Constitución de Cádiz, que había sido promulgada el 19 de marzo del citado año.

"A mitad de camino entre Las Tricias y Los Llanos, nuestro destino, llegamos a la villa de Candelaria -escribe Edwardes-, lugar que nos causó una gran decepción. Habíamos retrasado el desayuno cuatro horas, esperando comerlo allí. Sin embargo, todo el pueblo reunido no pudo ofrecernos, sino con dificultad y tras una agotadora hora, más que un cesto de huevos, un poco de pan y un vino intragable. El sacristán de la iglesia, el alcalde y otros cuantos, formaron tal lío en torno nuestro que, en el estado hambriento y acalorado en que nos hallábamos, nos resultó cruel y molesto. Ignorantes de si íbamos a ayunar o a ser alimentados, fuimos llevados para adelante y para atrás, entre la iglesia y una oscura habitación que se nos había ofrecido. Afortunadamente, teníamos nueces e higos en nuestras alforjas, ya que los hombres no habían sentido ningún reparo en coger y guardar toda la fruta que la buena samaritana nos había enviado la tarde anterior en el bosque".

Dice Edwardes -a veces poco considerado- que la iglesia de Candelaria "fue construida para una congregación más numerosa que la que la triste villa pueda ahora reunir en su pavimento fracturado y desvencijados asientos. El retablo tampoco tiene igual en La Palma en cuanto a lo florido de su adorno (...). Sobre estas imágenes cuelgan pinturas, burdas desde luego, aunque sugerentes. La más tétrica de todas representa una inmensa ventana negra, pintada sobre la pared norte del presbiterio, simétrica a otra ventana real en la pared opuesta. El exterior del lado norte de esta tosca y antigua iglesia está decorado con un fresco que muestra un sol radiante, a cuyo artista dotó de nariz, ojos y boca. Del mismo modo, el lado oeste exhibe una ruda torre pintada al fresco. No cabía esperar del sacristán una explicación acerca de semejantes alegorías. Llevaban allí mucho tiempo, dijo él, descargando de esta manera su responsabilidad sobre sus antecesores".

"Este es un distrito considerado muy pobre, aunque nuestros amigos, tanto legos como eclesiásticos, lograron reunir veinte y cinco huevos duros para satisfacer el apetito de un par de hombres. Seis peniques ‘a beneficio de la iglesia’ casi empañan con lágrimas de gratitud los ojos del fornido sacristán al aceptarlos. Aunque las gallinas abundaban, las monedas no hay duda que escaseaban en Candelaria".

De El Jesús a Amagar
Próxima a la desembocadura del barranco Jurado se encuentra la afamada Cueva Bonita, una amplia caverna excavada por la acción del oleaje, que posee dos bocas de entrada. En el fondo existe una pequeña playa de callaos, donde se puede desembarcar a marea baja. En determinadas condiciones, los efectos de luz que se forman en su interior son realmente espectaculares.

Los pagos de El Pinar y El Jesús se sitúan entre los barrancos Jurado y Gomeros, que nace a 1.600 metros de altitud y ha desarrollado una profunda excavación a lo largo de su recorrido. El antiguo volcán de Montaña Cardoso consolidó un rellano donde se asienta El Pinar, con abundantes almendros y frutales, y más abajo se encuentra el llano de Fuente del Toro. El pago de El Jesús debe su nombre a una ermita del siglo XVI cuya techumbre se desplomó y ha sido restaurada. La parte baja está formada por un tablado que ha sido colonizado con cultivos de regadío.

En Arecida y La Punta apenas se advierten tajos importantes de barrancos, por lo que el desnivel apenas ha sido modificado hasta formar la suave pendiente de La Punta, situada al sur del barranco Tagomate y convertida en la comarca agrícola más importante del municipio. El retorno de los emigrantes que hicieron fortuna en Venezuela ha contribuido a la transformación del paisaje, desarrollando cultivos de plátanos, cítricos y aguacates, debido a las buenas condiciones del terreno, la constante insolación y la red de regadío elevada desde los pozos del barranco de Las Angustias.

Amagar, situado en los límites del municipio y en una terraza fluvial formada en el margen derecho del barranco de Las Angustias, está atravesado por la carretera que salva un desnivel entre el cauce y la crestería de El Time de algo más de 500 metros, desde donde es posible contemplar una de las panorámicas más famosas e importantes de la isla: el valle de Aridane y la Caldera de Taburiente.

"Al acercarse al borde de esta eminencia -escribe Juan B. Lorenzo- viniendo de Tijarafe hacia Los Llanos, se presenta de improviso una vista tan sorprendente, como es muy probable que no haya otra semejante en el archipiélago canario. De una sola mirada se abarcan, a vista de pájaro, los pintorescos pagos de Tazacorte y Argual con sus extensas llanuras; la villa de Los Llanos y su población arruada; la villa de El Paso, Las Manchas, Tacande, La Caldera, que a la vez que sorprende agradablemente la vista de un paisaje tan extenso, variado y pintoresco, aterra por la elevación en que se encuentra el que lo contempla".

Antes de la construcción de la carretera, para descender a la loma de Amagar y desde allí al barranco de Las Angustias, había que cruzar 73 vueltas, algunas de ellas de bastante pendiente, siendo la única vía de comunicación terrestre entre la entonces villa de Los Llanos y el pueblo de Tijarafe. En este paraje es donde nace la célebre leyenda de la luz de El Time. La otra opción posible era por mar, hasta el Porís de Candelaria y desde allí se remontaba el acantilado a pie o a lomos de bestias por el viejo camino real.

En la terraza de Amagar también se han establecido cultivos, con tierra traída de El Paso y agua elevada del barranco de Las Angustias, gracias al ingenio del hombre y todo ello a pesar de los inconvenientes del viento que suele soplar en determinadas épocas del año y causa estragos importantes en la platanera.